Narda Lepes y Julieta Caruso abrieron Esqueje en Chacras de Coria junto a Raúl Roitman e Ignacio Bordón, socios con trayectoria en la gastronomía mendocina. La cocina pone en primer plano el producto de Mendoza y la comida de casa, dos puntos de partida para una propuesta que busca echar raíces en la provincia. El nombre surge de esa idea, un esqueje es un fragmento de una planta capaz de desarrollar nuevas raíces y crecer como una nueva. “Somos nosotras enraizando en Mendoza. La planta ya está plantada acá y vamos a crecer con ella”, dice Narda Lepes. La frase también define la manera en que se construyó el restaurante junto a quienes conocen la provincia y desde el intercambio con sus equipos, productos y formas de hacer.
La carta es breve y está atravesada por el producto, la simpleza y la mirada personal de ambas cocineras. Tomate, limón, papa, ajo, aceitunas, uvas, membrillos y damascos forman parte de los ingredientes que aparecen en sus preparaciones. A partir de ellos, Narda y Juli armaron un menú que reúne distintas recetas y permite elegir de acuerdo con el momento del día.
La carta parte de ingredientes y comidas que forman parte de todos los días. “Nos gusta la comida que reúne personas alrededor de una mesa, la que se comparte, la que invita a probar un poco de todo”, cuenta Juli Caruso.
Esqueje está abierto durante todo el día, de lunes a lunes, y los domingos cierra por la tarde. Se puede ir a desayunar, almorzar, tomar la merienda o cenar. La carta cambia según el momento. Por la mañana hay yogur artesanal con granola, frutas frescas y miel; frutas de estación; panes y tostadas con distintos acompañamientos; mbejú con palta y huevo a la plancha y el mbejú de la casa, hecho con mandioca y queso, también en versión sin gluten. Están, además, las tortitas mendocinas y las medialunas almibaradas. En el mostrador esperan chipá, alfajor de maicena, palito de almendras, pepa de queso crema y frambuesa, torta de chocolate Matilda y cookie de chocolate.
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Al mediodía y por la noche la carta suma otros platos, con ese gusto de comida hecha en casa: sopa minestra de la abuela, hummus con tostaditas y olivas, trucha curada con terrina de papa crocante, croquetas de arroz con mayonesa picante, polenta a la plancha, provoleta, empanadas fritas de carne de la abuela Paquita Lepes y mandioca misionera frita, entre otros. Las entradas son abundantes y la carta continúa con ensaladas, pastas; canelones, ñokis, espaguetis con albóndigas y lasagna, carnes como ojo de bife, milanesas y pollo pata muslo, además de pescado. Además, durante la semana ofrecen menú de mediodía.
La misma idea aparece en los postres: panqueque XL con dulce de leche, flan con crema y dulce de leche y tiramisú piamontés, el más pedido. Una carta que se siente cercana y tentadora, con platos que remiten a la cocina de casa y otros que van cambiando. “Siempre habrá algo nuevo para probar. Siempre habrá algo familiar al que volver”, dicen las cocineras.
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El espacio acompaña la propuesta con una combinación de colores que cambia según el rincón. El rojo tiene un lugar central y aparece junto al gris del entorno. También están el dorado, el rosa y el azul, que se reparten entre los menús, los uniformes y distintos detalles del salón.
Esqueje recién empieza y el proyecto tiene otras etapas por delante: más adelante se sumarán el sector exterior, una tienda de productos y una terraza cerrada para reuniones, cumpleaños y eventos privados. Por ahora, la casa empezó con una cocina de todos los días, productos de Mendoza y platos que llevan la mirada de Narda Lepes y Julieta Caruso. Un lugar para comer, quedarse un rato y, también, sacarles una sonrisa hasta a los más chicos.

