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Café Gourmand | Mendoza
Café Gourmand

Lugares donde comer rico en la Ciudad de Mendoza y no morir en el intento

Una selección de restaurantes para conocer distintas formas de comer en la capital mendocina.

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Cuando alguien pregunta dónde comer en Mendoza, muchas veces la respuesta empieza por las bodegas. Pero hay otra escena que también merece la atención. Restaurantes que llevan años en la mesa de los mendocinos, cocinas que cambiaron la manera de pensar un plato y lugares nuevos que están sumando otras formas de comer.

Esta no es una lista de los restaurantes más caros ni un ranking. Son diez lugares que vale la pena tener en el radar si la idea es comer rico y sabroso en la capital mendocina. Hay cocina de autor, fuegos, pastas, bodegón, vermú y platos que ya forman parte del repertorio de una ciudad que hace tiempo dejó de ser solamente una escala antes de ir a una bodega. Acá, dónde comer en Mendoza también se puede hacer caminando unas pocas cuadras por la ciudad.

1. Ceibo Restaurante

Ceibo es uno de esos restaurantes de Mendoza que hace años forma parte del mapa gastronómico de la ciudad. Mauricio Hudson, cocinero, y Eugenia Loria, sommelier, crearon el lugar desde cero con la idea de acercar a quienes visitan el centro una propuesta vinculada a la cocina de bodega.

La carta está atravesada por las brasas, las carnes y una cocina argentina sin demasiadas vueltas. La de vinos acompaña con una selección de etiquetas mendocinas y argentinas, de cepajes y variedad de precios. Uno de los platos preferidos es el ojo de bife con hueso a las brasas, que puede llegar con cremoso de papas y ajo suave o con berenjenas y cebollas al rescoldo, acompañadas por una emulsión de pimientos ahumados.

El dato: revisar sus redes antes de ir: algunos días proponen armonizaciones pensadas especialmente para cada plato y varietal.

Dónde: 25 de Mayo 871, Ciudad de Mendoza.

2. Cocina Gardenia

La cocinera Ginella Mazzocca construye en Cocina Gardenia una cocina que cambia con las temporadas y se mueve entre distintos productos, técnicas y referencias. El restaurante tiene algo de barrio y algo de cocina inquieta: un espacio luminoso e informal, con una carta que se renueva y platos pensados para compartir. Para esta selección elegimos el pollo frito estilo coreano picantito, con ensalada de repollo y mayonesa de wasabi. Crujiente, picante y fresco, suma acidez y ese punto de grasa que pide una copa fría, quizás de alguna criolla mendocina.

Gardenia también tiene algo de imprevisible: ir es, en buena medida, dejarse sorprender por lo que haya ese día y por cómo Ginella decidió trabajar los productos de temporada.

El dato: desde agosto abrieron sus puertas para desayunos y meriendas.

Dónde: Martín Palero 20, Ciudad de Mendoza.

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3. Cariñito Fonda Andina

Cariñito recupera el espíritu de una fonda y lo lleva a una cocina con referencias andinas y mendocinas. Funciona en una casona de calle Perú, con un ambiente informal, lúdico y colorido con mesas chicas y grandes, y una estética que remite a las casas antiguas de la ciudad.

En la carta se encuentran platos de raíz con productos contemporáneos. Para esta nota elegimos la sopaipilla rellena de bondiola braseada, salsa romesco, pickles de cebolla morada y selección de verdes. Hay grasa, acidez, crocante y dulzor en un mismo plato. La casa invita a comer sin demasiada ceremonia.

El dato: ¡siempre hay buena música! tienen una puntuación de 4, 9 puntos en Google, resaltando especialmente su diseño y ambientación, su atención y lo sabrosos que son sus platos.

Dónde: Av. Perú 776, Ciudad de Mendoza.

4. Fuente y Fonda

La idea es simple, volver a las fuentes con comida casera y a los platos que tienen algo de cocina familiar. Frente a Plaza Italia, el restaurante Fuente y Fonda  tiene patio, mesas de madera y un ambiente acogedor. La carta prioriza preparaciones para poner en el centro de la mesa.

Entre las entradas aparecen las empanadas picudas mendocinas de carne, huevo y aceituna, una buena manera de empezar y también de acercarse a uno de los sabores más reconocibles de la provincia. La carta de vinos acompaña con una selección centrada en etiquetas mendocinas.

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El dato: recomendamos probar las empanadas, vienen con relleno generoso y son fritas (pero no grasosas).

Dónde: Montevideo 675, Ciudad de Mendoza.

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5. La Central Vermutería

Este es el punto de encuentro cool en la Ciudad de Mendoza. La Central vermutería funciona en una casa remodelada, con salón y mesas adentro y afuera en la vereda, y una propuesta donde la bebida tiene tanto peso como la comida. Vermuts, cócteles y vinos acompañan.

La Tortilla La Central, con pimentón y mayonesa casera, es uno de esos platos simples que funcionan por ejecución y que tienen sentido dentro de la propuesta. Es una dirección para ir temprano, pedir algo para picar y unos ricos vermuts de diferentes puntos del mapa.

El dato: la tortilla es una buena opción para acompañar con vermut de la casa.

Dónde: Av. Bartolomé Mitre 794, Ciudad de Mendoza.

6. La Marchigiana

La Marchigiana tiene más de siete décadas de historia en Mendoza. La casa nació en 1950 y desde entonces cuatro generaciones de la familia Barbera sostienen una cocina italiana que ya forma parte de la identidad gastronómica de la provincia.

Las pastas son protagonistas y muchas recetas tienen detrás una historia familiar. Una de ellas es la Lasagna Fernanda, creada por la Nonna Teresa en homenaje a su mamá, Fernanda. En temporada de alcauciles, la preparación incorpora este producto y suma otra razón para pedirla.

El dato: apúrense a pedir la Lasagna Fernanda durante agosto-septiembre, ¡es ahora!

DóndePatricias Mendocinas 1550, Ciudad de Mendoza.

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7. Bigalia

Bigalia es la única pizzería estilo napolitana en Mendoza. Trabaja con masa de fermentación prolongada e ingredientes traídos de Italia. La pizza se cocina a alta temperatura y llega con un borde aireado y un centro fino.

La carta tiene antipastos y  pizzas clásicas con ingredientes frescos. Entre ellas, la pizza de burrata e prosciutto, con base de tomate San Marzano, mozzarella o fiordilatte, prosciutto tipo Parma, burrata fresca y pesto. Es una pizza para comer recién salida del horno y una cerveza bien fría. El espacio acompaña con una estética futbolera e informal.

El dato: funciona por orden de llegada, ir con tiempo o temprano para que la experiencia sea genial.

DóndeSarmiento 776, Ciudad de Mendoza.

8. Café Gourmand

En la Sexta Sección, Café Gourmand tiene otra escala y otro ritmo. Es un café de barrio pensado para formar parte de la rutina: desayuno, café de media mañana, algo dulce o un sándwich para seguir el día. La carta cambia y esa rotación permite que aparezcan propuestas nuevas con frecuencia.

Los sanguchitos y las medialunas son dos de las opciones para tener en cuenta, pero el café es parte importante de la propuesta y está bien trabajado. El café también funciona como sede de pop-ups, que van renovando la agenda y acercando otros proyectos gastronómicos. Es un lugar para volver, más que para marcar como una visita única.

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El dato: conviene seguir su agenda en Instagram y conocer sus propuestas. Además, no hacen horario corrido, cortan en la siesta.

DóndeRoque Sáenz Peña 600, Sexta sección, Mendoza.

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9. Praga Marisquería

En una antigua casona de la Quinta Sección, Praga Marisquería lleva casi treinta años haciendo cocina singular para Mendoza platos elaborados con pescados y mariscos para todos los días. El proyecto nació en 1996 como una cervecería de inspiración europea y, después de que la familia detrás del restaurante viviera en España, el restaurante se transformó y giró hacia los sabores del mar hasta construir su identidad actual: “el puerto de Mendoza”.

La carta va de gambas al ajillo, calamaretis y vieiras a pastas caseras rellenas de mariscos. Para esta selección nos quedamos con la cazuela de mariscos, uno de los clásicos de la casa: abundante, reconfortante y una buena síntesis de esa cocina que busca acompañar al producto sin taparlo.

El dato: el ambiente suma lo suyo, con varios salones, objetos antiguos, obras de arte y una chimenea que en invierno refuerza la sensación de estar comiendo en una casa.

Dónde: Julio Leónidas Aguirre 413, Ciudad de Mendoza.

10. Pizzería Capri

Capri es una de las pizzerías más antiguas y queridas de Mendoza, con una clientela fiel que vuelve desde hace décadas. Conocida como “el palacio de la pizza”, abrió sus puertas el 22 de noviembre de 1962 de la mano de Bartolomé Carrió y, 64 años después, sigue intacta.

La propuesta es la de siempre, pizza al molde, media masa, mozzarella que se desborda y bordes bien crocantes, cocida en hornos pizzeros a gas a alta temperatura. El hit indiscutido es la pizza con muzzarella, junto a los clásicos sandwiches triples de miga, pero también se destacan combinaciones como muzzarella con anchoas saladas, la especial con morrón y el triple de jamón, queso y verdura.

El dato: sentate en la barra, pedí pizza por porción y acompáñala con cerveza tirada. Además, en solo 1 minuto a reloj (o menos) te llega tu porción.

Dónde: Lavalle 109, Ciudad de Mendoza.

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11. El Alba

Esta sandwichería de avenida Perú conserva el espíritu de una cantina de los años 80: mesas de melamina naranja, cartelería llamativa, botellas grandes de gaseosa y empleados que llevan años detrás del mostrador. Una cápsula del tiempo que sigue apareciendo entre los lugares recomendados para probar uno de los grandes orgullos gastronómicos locales: el lomito mendocino.

Acá recomendamos ir por el lomo clásico en pan francés tostado, con carne a la plancha, jamón, queso, lechuga, tomate y mayonesa casera. Caliente, crujiente y sin intención alguna de volverse gourmet. Para quienes no comen carne está el provolomo, una de las alternativas históricas de la casa. Las reseñas siguen poniendo a sus sándwiches entre los protagonistas y el lugar mantiene una valoración de 4,4 en Google con más de 2.400 opiniones.

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El dato: el clásico se pide de lomo o pollo, con jamón, queso, lechuga, tomate y mayo casera en pan francés tostado. ¿Team veggie? El provolomo es otro favorito de los habitués.

Dónde: Av. Perú 3332, Ciudad de Mendoza.

12. Anna Bistró

Anna Bistró es uno de esos lugares que sorprenden desde el primer momento. Con un jardín amplio, lleno de verde, luz natural y rincones cuidados, el espacio está pensado para que todo acompañe: la música, la estética y el servicio invitan a relajarse y disfrutar sin apuro.

Con una base contemporánea y fuerte influencia argentina, francesa y mediterránea, la carta pone en valor productos locales, con platos precisos y bien ejecutados, algo que le valió una mención dentro de los recomendados por la Guía Michelin en 2025. Sorrentinos de abadejo con limón y crema de azafrán, raviolinos de ricota y verdura con curry o los pappardelle con salmón ahumado en la casa, son algunas de las joyitas que destacan dentro de su menú.

El dato: su famoso jardín no es sólo territorio de almuerzos y cenas: también se puede aprovechar para desayunar, brunchear o tomar el té.

Dónde: Avenida Juan B. Justo 161, Ciudad de Mendoza.

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